jue

04

jun

2009

La Señal Eterna

Hno. Branham

- Y Esto me dijo:”Te daré una señal eterna”.
Yo dije: “Señor, ¿qué…?” Esperé unos momentos y nada sucedió. Dije: “Señor, ¿qué es la señal eterna?” Y esperé unos momentos. Y en ese momento miré hacia Billy; él estaba dormido.
Y El dijo:”Te daré una señal eterna”, nuevamente. Dijo: “Mira hacia el oeste de donde estás”.

- Y Esto me dijo:”Te daré una señal eterna”.
Yo dije: “Señor, ¿qué…?” Esperé unos momentos y nada sucedió. Dije: “Señor, ¿qué es la señal eterna?” Y esperé unos momentos. Y en ese momento miré hacia Billy; él estaba dormido.
Y El dijo:”Te daré una señal eterna”, nuevamente. Dijo: “Mira hacia el oeste de donde estás”.
Y volteé la cabeza así en la camioneta, para mirar; iba muy despacio. Y ¡oh, hermano, el Espíritu del Señor! Yo sentí como que podía clamar y llorar. Y miré, y sólo vi una montaña con picos blancos. Dije: “Yo no sé, ahí no veo ninguna señal eterna”.
El dijo: “Tu nombre está escrito en todo eso”…

- Me detuve y me fijé en la montaña, y vi los siete cerros. Ahora aquí está, si desean ver algo. Habían siete picos sobre una montaña, una sola montaña, la cual se extendía por varias millas. La última montaña antes de pasar a la otra parte del país; no hay más montañas después de eso. Y estaba corriendo de este a oeste, como está colocada la montaña, y arriba tenía nieve.
Primero había dos picos pequeños, y luego un pico grande; y luego otro pico pequeño, y un pico más grande; y luego un pico pequeño, y luego una montaña grande, gigantesca y larga, cubierta de nieve.

Y yo dije: “Señor, yo no entiendo lo que eso significa.”
El dijo: “¿Cuántos picos hay?”
Yo dije: “Hay siete”.
“¿Cuántas letras hay en tu nombre?” B-r-a-n-h-a-m, M-a-r-r-i-o-n B-r-a-n-h-a-m.
Y había tres picos sobresalientes. El dijo: “Esos tres picos son el primero, segundo y tercer jalón. El primero fue la primera parte de tu ministerio, cerro pequeño, luego tu primer jalón, bien alto”. Uds. Saben, la señal en la mano. Entonces ahí había un pequeño intervalo, el tiempo que me salí por estar demasiado cansado. Muchos de Uds. se acuerdan de eso. Y luego vino el discernimiento, el segundo jalón. Ahora he tenido otro, ya van unos cuantos años de picos pequeños, ¿ven?, otra vez como cuando no había comenzado mi ministerio, y luego vino el tercero.
Tres es el número de cumplimiento, ¿ven?, el tercero. El siguiente pico era cinco, el número de gracia. Y el siguiente pico era siete, el número de-de perfección, el fin. “Seis días trabajarás. El séptimo es el Reposo”, el fin de la semana, el fin del tiempo. ¿Ven? Y me detuve y se lo mostré a Billy. Y los miré.
Y El me dijo: “Eso, que eso permanezca si alguna vez hubiera una duda en tu mente, acuérdate de este lugar, vuelve aquí”.
Parado en la Brecha Pg. 32 y 33 23-Junio-63

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1 Comentario

  • #1

    Sara (viernes, 05 junio 2009 11:44)

    ¡Que Señal Eterna tan preciosa recibió nuestro santo profeta!

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