mié
25
nov
2009
La "calma sísmica" en Los Ángeles podría terminar
Los Ángeles, E.U.
El área metropolitana de la ciudad estadounidense de Los Ángeles se encuentra en medio de una prolongada "calma sísmica", que podría continuar durante 500 años más o terminar muy pronto, según un informe dado a conocer el viernes.
La investigación realizada por el Centro de Temblores del Sur de California analizó intensidades y frecuencias de sismos proyectados hasta 12.000 años atrás y encontró patrones de alta y baja intensidad sísmica alternados en períodos de 1.000 y 1.500 años.
Mapa -Falla de San Andres
La investigación realizada por el Centro de Temblores del Sur de California analizó intensidades y frecuencias de sismos proyectados hasta 12.000 años atrás y encontró patrones de alta y baja intensidad sísmica alternados en períodos de 1.000 y 1.500 años.
El informe que se publicó en la revista especializada Geology ubica actualmente el área metropolitana de Los Ángeles en uno de los períodos de baja intensidad denominada "calma sísmica".
"Hemos estado teniendo menos temblores que el promedio de nuestros períodos de largo tiempo analizados", afirmó James Dolan, geólogo de la Universidad del Sur de California (USC, en inglés) e investigador jefe del proyecto que fue desarrollado junto con los geólogos David Bowman de la Universidad del Estado de California Fullerton y Charles Sammis de USC.
Intensidad en el desierto de Mojave
De continuar el patrón establecido por la investigación, al terminar su período de calma sísmica, el área de Los Ángeles experimentaría temblores mucho más intensos y frecuentes, 15 veces más
fuertes que el movimiento devastador que afectó a Northridge, 20 millas al noroeste, en 1994.
Igualmente inquietante resulta la explicación que da el estudio de la razón de la calma sísmica. Los tres investigadores afirman que las dos principales zonas de fallas geológicas se alternan periódicamente para producir los temblores de mayor magnitud.
Según la teoría, mientras la región del desierto de Mojave produce temblores más frecuentes e intensos, las fallas localizadas en el área de Los Ángeles "toman un descanso" y viceversa, lo que significa que al finalizar el actual periodo de calma de Los Ángeles podría sucederle otro de intensa actividad sísmica.
La investigación calcula que el período de tranquilidad sísmica del área de Los Angeles comenzó hace cerca de 1.000 años, por lo que lo que podría durar como máximo 500 años más o finalizar muy pronto.
Los temblores que han sacudido el sur de California en los últimos 100 años han dejado más de 200 muertos y miles de millones de dólares en daños.
CUANDO SE ROMPIÓ LA TIERRA (RESEÑA HISTÓRICA)
Tiempo
Luis Reyes, 17/04/06
San Francisco, la capital del Oeste, fue borrada del mapa hace un siglo por unos segundos de terremoto y cuatro días de incendio.
San Francisco es una ciudad enloquecida, habitada en su mayor parte por tipos completamente dementes, cuyas mujeres son de notable belleza”, opinaba Rudyard Kipling de lo que los más sofisticados
llamaban “la París del Oeste”, y los temerosos de Dios “la moderna Babilonia”.
“Se han producido 1.400 asesinatos en seis años en San Francisco, pero sólo han sido ahorcados tres asesinos y uno de ellos era un desgraciado mexicano”, reseñaba en 1856 el periódico The
Sacramento Union.
El descubrimiento de oro cerca de San Francisco había provocado en efecto el crecimiento urbano más brutal que pueda imaginarse. En 1848, vísperas de la fiebre aurífera, tenía 800 habitantes
–“blancos”, especificaba el censo– y en poco tiempo pasó a cientos de miles, hasta llegar al medio millón en el momento del terremoto.
Pero además de estar junto a una veta de oro, San Francisco estaba situada al borde de la Falla de San Andrés, una herida de la corteza terrestre de 1.300 kilómetros de largo donde se encuentran
y chocan la plataforma continental norteamericana y la del Océano Pacífico. Los iluminados que clamaban por el castigo divino de aquella Babilonia jugaban, por tanto, con ventaja.
El castigo llegó por fin a las 5 horas y 13 minutos del 18 de abril de 1906, cuan- do literalmente se rompió la tierra. Aún no existía la escala Richter, pero se calcula que el terremoto alcanzó
un valor de 8,3 sobre 9. Es decir, 30 veces más fuerte que el tremendo seísmo que pudimos ver en San Francisco en 1989.
Y tras la furia tectónica vino el fuego. Las conducciones de agua se rompieron y los bomberos se vieron impotentes frente a los incendios de aquellos edificios apiñados y de mala calidad, fruto
del crecimiento salvaje de la ciudad. Durante cuatro días, como si fuese el rito purificador que reclamaban los predicadores, San Francisco ardió.
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